viernes, marzo 16, 2007

SENSIBILIDAD HUMANA vs. SEGURIDAD PERSONAL

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Por Milton Olivo

A nadie en su sano juicio le puede ser indiferente lo sucedido en Casa de Campo, en la Romana. Donde un empleado, hombre de confianza por más de 10 años de su patrón, facilitó su secuestro e intento de asesinato. ¡Pero como pudo hacerlo! Nos preguntamos impresionados. Pero pensando en el asunto, me di cuenta que tiene otra lectura. Imagínese usted a decenas de chóferes y empleados de potentados, sus patronos en HUMMER, LAND CRUISER, BMW, MERCEDES BENZ, etc. Por otro lado, el fiel chofer o empleado, trabajando por años, sin horario definido, hasta que su patrón lo despache, con un salario de miseria, normalmente careciendo hasta del pasaje para volver a su casa.

Imagínese usted un país donde la canasta familiar supera los 20 mil pesos mensuales y el salario mínimo promedio privado ronda los 5-6 mil pesos por mes. Alrededor de 7 dólares por día. Un patrón full de confort y bienestar, su seguridad y la de su familia en manos de empleados, que como resultado de los salarios de miseria que devengan, viven en una sosegada desesperación.

No se crea que trato de justificar nada, trato de plantearlo desde otra perspectiva para llamar la atención. El patrón con todos los lujos del mundo. Y el empleado en carencia permanente. Viviendo normalmente en un barrio marginado. Y su familia en suma necesidad. Y aun con las precariedades en que se desenvuelve, demostrando por años la mayor lealtad. Mientras el tiempo pasa. Pero no se crea que sea maldad del patrón, es un sistema establecido.

En nuestra amada Republica Dominicana, por ejemplo, para usted poder conseguir un préstamos bancario, lo primero que usted tiene que demostrar-le al banco, es que usted no lo necesita. De manera que los créditos son para los ricos, por eso cada vez son más ricos y los pobres más pobres. Es un sistema diseñado así desde la llegada del desgraciado Almirante aquel. Donde no hay oportunidad para los hijos de machepa. Es como si el lema fuera; Si usted es pobre, jódase o váyase.

Pero volviendo a nuestro esclavo –perdón empleado- en la medida que pasa el tiempo, sus hijos crecen, se incrementan sus gastos, y en el se incrementan sus necesidades. La lealtad inicial, en medio de tanta opulencia y él con tantas necesidades, -la lealtad- la entiende ineficaz, no recompensada, burlada, y posiblemente esa buena disposición inicial se va trocando en rencor.

Recuerdo un libro sobre la Guerra Civil Norteamericana, donde el esclavista plantador del Sur, le decía al negro esclavizado; “Sed esclavo y que Dios te ayude”. Mientras el yanqui antiesclavista del norte industrializado, que lo prefería libre y asalariado para que pudiese comprar sus productos –le decía- “Sed esclavo y que el diablo te lleve”.

Y me pregunto ¿Si usted esclaviza un hombre, que es tomar su tiempo para ponerlo a trabajar para usted a cambio de la comida. Y otro, le usa su tiempo, y le paga justo para que mal coma con su familia, cual es la diferencia? Podríamos decir que uno mata con paciencia y el otro cuando se revela, con desesperación.

Como decía, la tragedia a que nos referimos, nunca la podríamos justificar. Pero refleja un serio problema de sensibilidad humana que está ahogando en la miseria nuestra sociedad, y los bajos salarios son su reflejo práctico. Pues es el mecanismo clásico del sistema para la redistribución de la riqueza. Nos hemos acostumbrado a los salarios de miseria, inclusive lo proclamamos internacionalmente como una ventaja comparativa, cuando es un reflejo del nivel de insensibilidad e inequidad social al que nos hemos acostumbrado. Una vulgar inmoralidad. Responsabilidad de todos los que nos han gobernados.

Es el caso de los empleados bancarios, bien vestidos y encorbatados, pero sin un peso por lo miserable de los salarios que ganan. Mientras el banco todos los años publica beneficios billonarios. O sea beneficios de miles de millones. Pero los empleados que lo producen ya saben ustedes. Eso refleja un absurdo que hay que cambiar. Por eso es el renacimiento del socialismo, como opción humana ante la injusticia del capitalismo.

La vida no es más que un relámpago de tiempo entre dos eternidades. El pasado y el futuro. Y el sentido de la existencia es nuestra evolución espiritual e impulsar el nivel de evolución de nuestros congéneres. No el mezquino acumular, cuando nuestra existencia trasciende la vida terrenal. Lastima que los dueños del capital lo ignoren, y trocaran su riqueza espiritual por la material.

La verdad es que la miseria envilece y es anticristiana, por tanto es diabólica. Pero evidentemente la prosperidad también en muchas personas, que lo manifiestan con su inconciencia e insensibilidad, reflejado en los bajos salarios que pagan a aquellos que trabajan para ellos. Y la verdad es que es un absurdo y un abuso, de quien pretenda lealtad de un individuo, de quien usted usa su tiempo, y al mismo tiempo le mantenga viviendo en la miseria y la necesidad.

Cuando ese es otro ser humano igual que usted. Que también trabaja con la esperanza de ser recompensado debidamente, para suplir con dignidad a su esposa e hijos. Es un ser humano, que por desgracia para él, no heredó fortuna, no hizo negocio con el estado, no vendió drogas, no hizo fortuna en los negocios y quizás no pudo convertirse en un gran gerente de empresa, pero es un ser humano con los mismos sueños y esperanza. Definitivamente, para que no se repitan cotidianamente esos terribles casos, y exista más seguridad y tranquilidad para todos, nos hace falta un sinceramiento social, que se refleje en un justo sinceramiento salarial.

Milton Olivo es dirigente del PESC

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