jueves, diciembre 27, 2007

Un nuevo sueño para América

Los demócratas Bill Richardson, Hillary Clinton y Barack Obama.

Por Marcos A. Tejeda / El Sol de la Florida
Diciembre 27, 2007
Ser mujer, negro o hispano en los Estados Unidos siempre ha sido un delito; por lo menos en lo que a aspiraciones políticas se refiere. Me desmienten quienes ven entre precandidatos a Hillary Clinton, Barack Obama y Bill Richardson en la paleta demócrata, aspirando a la presidencia del país más poderoso del mundo.

Desde pequeño siempre escuchaba una única respuesta cuando se hacían estas presunciones: "Esto nunca será posible en los Estados Unidos".

Sin embargo, hoy día, vemos con ojos exaltados cómo el derrumbe del partido republicano deja muchas posibilidades para que los norteamericanos escojan a su presidente entre los arriba mencionados.

El 4 de noviembre del 2008, es el día de la verdad. Ese día en las urnas se dará el último veredicto y sabremos si el mundo se está volviendo loco o si somos nosotros, que hartos de las injusticias, los desenfrenos, las ineptitudes y las avaricias de los que cuando están abajo ofrecen y arriba no cumplen, necesitamos cambiar y decirle "no" a quienes juegan con nuestra conciencia.

Y es que las desacertadas disposiciones del presidente republicano George W. Bush ha llevado a este país a un estado de depresión, si no peor, muy parecida a la catástrofe económica que vivió esta nación en los años 30's, cuando la Bolsa de Valores comenzó a sufrir los embates de su peor crisis en el llamado Marte Negro de aquel 29 de octubre de 1929.

Si observamos los síntomas de aquel entonces, no hay nada menos parecido a lo que pasa hoy. Aunque las causas son un tanto diferentes, podemos ver que se allana el camino en tal dirección.

La crisis bancaria, el colapso del mercado, la inflación, las deudas, los impuestos, el desempleo; todo dejó un mal sabor en el paladar de la gente.

En los años 1920's, el uso desmedido de las compras de negocios y factorías a crédito, al igual que el uso de las hipotecas de viviendas y las compras a créditos de automóviles, entre otros artículos, aumentó el gasto, pero se creó una enorme deuda comercial y de consumidor. La gente y los negocios que se endeudaron profundamente cuando vino la deflación de precio, o sea cuando disminuyó la demanda de sus productos, se vieron en muy serios problemas; muchos hasta perdieron sus trabajos.

Si observamos detenidamente, ¿no nos suena parecido a lo mismo que sucede con la crisis inmobiliaria que azota al país desde hace algunos meses?

No seamos tan optimistas, Bush y los republicanos, nos dejan escasas alternativas para huir de la crisis. La guerra a la que nos sometió, no ha servido más que para ver como los Estados Unidos enarbola la bandera del poder y la prepotencia; mientras que a lo interno, el pueblo se queda indefenso.

Bush solo nos abre puertas hacia el pesimismo, diferente al optimismo que mostraba el pueblo cuando en 1928 eligió al republicano Herbert Hoover a la presidencia, a pesar de la gran crisis económica que se asomaba. Pero como todo político, en sus palabras, también había hipocresía más que optimismo. "Hoy en America, nos acercamos al gran triunfo sobre la pobreza como nunca antes en la historia de nuestra nación", decía Hoover, teniendo que admitir poco después el comienzo de la Gran Depresión, nombre que él mismo se inventó para aplicar con mayor sutileza lo que el pueblo llamaba anteriormente "Pánico económico", tal como ocurrió con el "Pánico de 1873" y el "Pánico de 1893".

Con esta desesperada causa de un nuevo "Pánico 2007", ciframos las esperanzas en el comienzo de un nuevo año en este siglo 21, en alternativas inimaginables hace apenas unos meses atrás. Una mujer y/o un negro tienen el favor del electorado para responder a los destinos de un pueblo que procura un mejor porvenir para su familia y su nación.

¿Habrá un nuevo sueño para América?

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